El lugar mío se llama La Chacarilla que corresponde a la comuna de Cartagena, Yo nací el año 1935 y a la escuela fui el año 1942. Yo he cantado desde que tengo conocimiento. O sea, desde que tengo uso de razón . Yo me conocí cantor. Yo tendría que haber empezado más o menos entre los cuatro y los cinco años. Y tengo un punto de referencia claro: Porque a los siete años, fui a la escuela en un sector que se llama El Rosario. Y cuando llegué a la escuela, los chiquillos ya me decían “el poeta”. Y yo tenía siete años.
Yo no era poeta, era cantor no más. Entonces, resulta que por eso yo tengo que haber cantado desde muy, muy niño. Y yo no era poeta en ese tiempo. No todavía, porque ser poeta es hacer versos. Y cantar, bueno, uno puede cantar repertorio ajeno también. En ese tiempo yo cantaba repertorio ajeno, de mis hermanos mayores, de mis tíos. Nosotros éramos seis hermanos: cuatro varones y dos damas. Y yo era el menor de los seis. Y todos cantábamos.
En Casablanca
Tengo muchos y hermosos recuerdos de esa época. En ese tiempo, ya siendo un poquito más grande, empecé a salir a las novenas. Y a los velorios de angelitos. En esa época morían muchas guagüitas, de cero a siete años. En ese entonces se les cantaba en el velorio, durante toda la noche. Cantos de fé, principalmente se les cantaba por la Virgen del Carmen. Y finalizábamos con el Canto ¨Por Despedimento. En esas salidas, empecé a conocer a los cantores de fuera de mi sector que comprendía los sectores de La Chacarilla, El Cajón y El Rosario. Es un lugar bien disperso, no tiene mucha gente, pero tiene harto territorio. Ese era mi mundo.
En ese tiempo no podíamos alejarnos más allá de un radio de 50 kilómetros del lugar. Por varias razones. La principal: no había locomoción. En ese tiempo no había autos por esa zona, no había camionetas, solo camiones de carga. Y caballos, carretas y carretelas.
De ese modo, conocí cantores de la costa, de El convento, de Bucalemu, de lugares que hoy corresponden a la comuna de Santo Domingo.
Como yo empecé tan joven, tan niño, quiero mucho el canto. Lo quise y lo quiero como parte de mi desarrollo personal. Yo fui una persona que tuve un desarrollo mental sobresaliente. Fui el chiquillo que asistió menos a la escuela. Por mi deficiencia corporal, las profesoras y profesores me disculpaban que no asistiera todos los días. Porque teníamos que caminar 6 kilómetros. Y como yo tengo deficiencia en mi brazo derecho y en mi pierna derecha, claro, caminar 6 kilómetros es harto. Nací así.
Las mamás en ese tiempo no tenían a los críos en la maternidad. Había unas señoras que las llamaban parteras y bueno, no se dieron cuenta que yo tenía esa deficiencia. Se me notó cuando empecé a caminar y a tomar cosas. Porque todo lo tomaba con la izquierda, porque la derecha no me funcionaba de la misma forma. Pero tuve un cerebro, tan eficaz, que, pese a mis reiteradas ausencias, aprendí mucho. Recuerdo que, de los 6 años que estuve en la escuela, el año que asistí más, asistí 110 días. Y los días de clase eran más de 200. Y el año que asistí menos, asistí 56 días. Me acuerdo como si fuera ahora. Imagínese: sólo 56 días en el año. ¡Casi nada! Y para mí fue más que suficiente, aprendí mucho.
Me ofrecieron darme un estudio por intermedio de la escuela. Ir a estudiar a San Antonio. Y no quise. Mis padres tampoco quisieron. Yo fui muy apegado a mis padres, especialmente a mi mamá. En ese tiempo, el padre se preocupaba de trabajar en el campo. Y los chiquillos, mientras estábamos chicos, sin capacidad de trabajar, estábamos con la mamá. Y resulta que yo era el menor de todos los críos. Y después, yo me encargaba de cuidar las ovejas. Y por eso no iba a la escuela. Y resulta que fui muy bueno para las matemáticas. Y a mí me gustaba jugar con los números.
Mis profesores me decían: “Tú, Arnoldo, vas a ser profesor. Y yo decía “No, no, me da para eso”. Y ellos insistían diciendo: “Tienes todos los argumentos y atributos que necesita un profesor. Y los tienes innatamente”. Con los años vine a ser profesor de todas maneras. Trabajé en varios colegios. Enseñando el canto a lo divino y también el lenguaje típico del campesino chileno.
Para mí, haber sido cantor y poeta, es un orgullo. Con eso yo me siento un hombre realizado, porque hice lo que me gustaba hacer.
Y es muy difícil que una persona trabaje en lo que le gusta. Porque usted, cuando no tiene trabajo y le dan una oportunidad, le guste o no, va a tener que trabajar igual, porque necesita trabajar, todos necesitamos trabajar.
Además, yo aprendí talabartería. Y la aprendí solo, sin que nadie me enseñara. Desarmando monturas. Empecé a revestir primero. Revestir se llama como parchar, o remendar. Y ahí fui aprendiendo. También hice pierneras, taloneras, todos elementos y aperos que son para el huaso chileno. Y resulta que eso también me satisfacía porque yo era huaso también. Trabajé como talabartero cerca de unos 30 años. Lo que me costó aprender fueron los nombres de las partes de la composición de una montura. Y tiene muchos detallitos. Entonces, en todo eso me fui perfeccionando, hasta el final. Trabajaba cómodamente. Y lo que me quebró al final fue el cuero plástico. Material de baja calidad y bajo precio …por lo tanto, el oficio de la talabartería dejó de ser conveniente.
Arnoldo Madariaga Encina y Arnoldo Madariaga López
Yo noto una diferencia, tengo casi 91 años y digo que todavía me falta por aprender. Para enseñar hay que saber. Nadie puede enseñar lo que no sabe. Y no puedo yo enseñar una cosa si no la sé profundamente.
Es necesario indagar, conversar con gente, hacer muchas cosas para aprender bien … Y luego de eso, recién ponerse a enseñar. Y ahora, he visto gente que tiene un año de aprendizaje y ya son talleristas, y se ponen a enseñar. ¿Y qué enseña a esa persona? Puede enseñar cómo se canta, cómo son los octosílabos y cómo se hace una décima. Algunos dicen que con eso basta. Y yo pienso que no basta. ¡No pues!, porque para ser poeta, usted tiene que ir examinando el mundo.
Doy un ejemplo, mucha gente, e incluso los medios de comunicación, cuando llueve dicen que “hay mal tiempo “ Y resulta que cuando viene un temporal o viene cualquier cosa que es de la naturaleza, dicen que viene un mal tiempo. Y yo considero que no es un mal tiempo.¡No, pues! ¿Cómo va a ser malo? ...Si no llueve, si no truena, si no hay granizo, la tierra no dará un rendimiento como debiera. Si no llueve no hay cosecha y por lo tanto, no hay comida… Ese es el tiempo atmosférico. Y está el otro tiempo …el tiempo del devenir …el tiempo en el que se desenvuelve la vida. Este es mi verso El Tiempo:
Cuarteta:
Tres décimas tiene un mes
para que reine la paz,
el año tiene trescientos
con sesenta y cinco más.
I
Del tiempo a su existencia,
¿Cómo se puede medir?
Yo quisiera descubrir
los misterios de la ciencia,
Quien obtuvo la paciencia
de mi Dios premiado fue.
Antiguamente, y después
se habla de numeración,
díganme ¿por qué razón
tres décimas tiene un mes?
II
Antes de la raza humana
nació el tiempo sin demora.
Los minutos dan la hora
y los días la semana.
La historia de Santa Ana,
¿En qué libro escrita está?
Explicarlo está de más
el inicio y la partida
Dios plantó el árbol de vida
para que reine la paz
III
Cuando el mundo, Dios formó
la ciencia y sabiduría,
pero el tiempo ya existía
desde el día en que nació.
Por mi espíritu hablo yo,
guiado de mi talento,
por un alto fundamento
venga un sabio y me declare,
si hablamos de centenares,
el año tiene trescientos.
IV
Los sabios van estudiando
y se toman de una base.
Lo que con el tiempo nace,
el tiempo va consumando.
Los días siguen pasando
y se van quedando atrás.
en esta vida fugaz
pa’ que no les cause extraño.
Trescientos días un año
con setenta y cinco más
Despedida
Por fin mi mente se inclina
y así me pregunto yo,
que ¿cuándo el tiempo nació?
¿cuándo el tiempo se termina?
Y por permisión divina,
hay tiempo pa’ trabajar,
hay tiempo pa’ disfrutar
y hay tiempo pa’ divertirse,
hay tiempo pa’ reunirse
y hay tiempo para cantar.
A mí me gusta que la gente cante. Fíjense que yo tengo un propósito en la vida que no se me va a cumplir nunca. Y ese propósito es que toda la gente cante. Cuando todo el mundo cante, se van a terminar todos los problemas, pero ya sabemos, no se van a terminar nunca los problemas. Porque nunca todo el mundo va a cantar. Y los seres humanos siempre andamos en problemas, y si se nos acaban, buscamos otros. El poeta tiene que saber de todo
En primer lugar, tiene que ser creyente en Dios, que existe y forma parte de la existencia del ser humano.
Uno tiene que ir dejando un legado, es una obligación de todo ser humano para que la gente se vaya encaminando y vaya siguiendo aquel legado y vaya aprendiendo a vivir.
Porque se dice: “aquel que aprendió a vivir, su nombre jamás se muere”. Fíjese, Jesús hace más de 2.000 años que nació y vino a salvar el mundo. ¿Y quién ha borrado el nombre de Jesús? Nadie, y no lo va a borrar nadie. Yo hice un verso por la Cruz de Mayo
“Los signos de la pasión de Jesús resucitado en la cruz están grabados hasta la consumación” Y entonces, ¿puede haber un personaje en el mundo que le dure tanto el nombre? Es imposible.
Otra característica es que tiene que ser respetuoso. Y respetuosa la dama también. Respetar al prójimo, digamos, a su vecino, a su colega.
Si los cantores viejos criticamos de mala manera o de forma alterada a los cantores nuevos, estaríamos como ayudando a matar el canto
Entonces, las características serían ser creyente y ser respetuoso
Arnoldo, Emma y Arnoldo
Es la misma respuesta. Tenemos que ser respetuosos y ser creyentes.
Y otro aspecto importante es: valorar el aprender y nunca dejar de aprender. Nunca decir “yo aprendí tantas cosas sobre el canto, con esto tengo de más “. No, pues. Siempre hace falta algo más. El canto en Chile es uno solo, pero hay ciertas modalidades y costumbres, específicas de cada zona. Por lo tanto, hay mucho que aprender. La misión que cumple el canto a lo divino es educativa. Y yo como cantor viejo, tengo elementos para decir “voy a educar a esta persona para que sea un buen cantor o una buena cantora. La voy a educar para que cante bien y siempre sea bienvenida”
Hay gente que dice: “Todo soy yo. Yo, yo, yo, yo”. Ese no es un buen camino, en mi opinión. Porque estas cosas se hacen en comunidad. Y en comunidad significa que somos varias personas.
Otra cualidad grande e importante es: querer lo que uno hace. Querer el canto. Y para quererlo hay que demostrar que lo queremos.
Porque es como el amor, si el amor usted no lo demuestra la otra persona no se va a enterar de que usted lo está queriendo.
Yo lo visualizo bien, sinceramente. Siempre pienso que mi canto va a ir surgiendo, emergiendo, progresando. Pero siempre estoy pidiendo a Dios que esto ojalá que sea como el nombre de Jesús, que ha durado dos mil años. Y sigue vivo.
Y todos tenemos fe, incluso quienes dudan: la fe es una de las condiciones inherentes al ser humano. Todos tenemos fe y muchas veces no nos damos ni cuenta que la tenemos. Porque cuando usted tiene un crío y ese crío nació chiquitito y va creciendo, usted tiene fe que ese niño va a ser adulto. La fe vino al mundo, después de varios años no nació en el mismo momento que el ser humano. Abraham, fue el Padre de la fe … Y vino harto después que Adán. Porque, aunque usted no me lo crea, he leído la Biblia varias veces. De comienzo a fin. Y cuando termino, empiezo de nuevo … porque me quedan dudas.Y yo hice un verso por la Biblia, por los libros de la Biblia. La cuarteta dice así:
Sus libros son un portento
en la Sagrada Escritura.
Nos cuentan la verdad pura,
viejo y nuevo testamento.
Por eso, le encargo a todos los cantores que se inician, que, cuando quieran saber algo sobre el canto a lo divino, pregunten. Y nunca le pregunten a una sola persona, pregunten a varios En cada zona se canta distinto, los versos son los mismos, pero no se canta igual. Y eso, se aprende yendo a todas las partes. Y conversando. No sólo mirando y escuchando: siempre conversando con aquellas personas que puedan dar satisfacción.
Yo fui muy amigo de varios cantores, los mejores cantores que existieron en Chile, que nacieron todos en el siglo XIX, del año 1800 y tanto. Por ejemplo, don Faustino Morales de Cay-Cay, cerca de Olmué, era muy sabio y estudioso. Y además, estaba Carlos Bernales, que vivía cerca de la Cuesta de la Dormida, Olmué. Ellos, además de ser cantores y poetas, participaban en bailes chinos. Hasta el día de hoy , persiste un baile que ellos iniciaron.
Para mí, ellos eran los hombres más sabios que conocí en mi época, cuando yo era joven.
Otros cantores importantes de la zona de Aculeo eran Ricardo Garate y Manuel Gallardo. Y allá en San Pedro de Melipilla había yo diría que tres hombres muy sabios, que eran Miguel Galleguillos, Atalicio Aguilar y Honorio Quila. Pero yo conversé varias cosas con ellos, haciéndoles preguntas y ellos también me las hacían a mí. Y ahí se construye el legado.
Emma López y Arnoldo Madariaga