Su historia es, en esencia, una historia de honor y de amistad. Todo comenzó hace treinta y dos años, cuando la necesidad de "devolver la mano" germinó en la mente de dos pilares del verso: Don Arnoldo Madariaga Encina y Don Arnoldo Madariaga López. Tras años de representar a su valle en las tierras maulinas de Teno, los Madariaga comprendieron que Casablanca podía ser la "Casa Grande" de la décima.
Como bien señala Don Arnoldo Madariaga López —incansable cultor y docente del Canto a lo Poeta— la esencia de este encuentro es el hermanamiento cultural. A través de la estructura de la espinela, se teje una red de cordialidad y empatía que trasciende fronteras. Este evento se constituye hoy como un baluarte de la tradición oral latinoamericana, donde la agudeza del ingenio campesino se entrelaza con una métrica impecable, recordándonos que el saber del pueblo posee una estructura sólida, y un alma que sólo se entiende cuando el verso brota del corazón.
Lo que hoy vemos como una estructura robusta de tres jornadas, con muestras gastronómicas y artesanales, tuvo un nacimiento modesto en 1994. Aquellas tres horas de rima en una sala de escuela fueron los cimientos de un árbol que, bien regado, buscó su espacio: del aula al gimnasio, del gimnasio al estadio, hasta conquistar la Plaza de Armas. Este crecimiento ha sido un tejido entre el apoyo de la Ilustre Municipalidad y el trabajo "a pulso" de la familia Madariaga. Los "Dos Arnoldos" fueron, por años, el motor itinerante que recorrió la Región de Valparaíso, de pueblo en pueblo,invitando a las comunidades y logrando incluso que buses de acercamiento repletos de entusiastas visitantes llegaran al valle para sumarse a la fiesta.
Al cumplir su primera década, surgió la necesidad de expandir el sentimiento. Los esfuerzos de difusión se redoblaron —con jornadas maratónicas de hasta diez medios de comunicación por día— y el clan familiar se expandió en el escenario con la presencia de Arnoldo Retamales Madariaga y Emma Madariaga Valladares, asegurando la continuidad de del oficio de Cantores. Con el crecimiento surgió también la necesidad de la gratitud; así se instituyó la Misa de Domingo, donde la liturgia se vuelve canto en décimas y los ritmos de Latinoamérica se elevan al cielo en un solo ruego.
En esta versión 2026, con muchos invitados de Chile e invitados de Panamá, Puerto Rico, Argentina, Uruguay, Cuba, México y Colombia, el verso se ha internacionalizado definitivamente. La Ilustre Municipalidad de Casablanca tiene este evento en sus actividades permanentes, independientemente del recambio de autoridades. Se ha reconocido, una vez más, que la décima es una manifestación viva que palpita en todo el continente.
Cuando el guitarrón calla y los payadores emprenden el regreso a sus tierras lejanas, queda en la plaza el aroma del sarmiento y el eco de una estrofa eterna. Porque mientras un cantor entone un verso y un pueblo se detenga a escuchar, la tradición no será un recuerdo de museo, sino un fuego vivo que nos entibia el alma.
Los transeúntes de este concurrido sector de Santiago se encontraron con la sorpresa de presenciar Canto a lo Poeta en vivo: Juan Domigo Pérez I., Alfonso Ureta M, Gloria Cariaga U., Hugo Contreras G. y Miguel Díaz C., entonaron estos cantos tradicionales, para el deleite de los inadvertidos ciudadanos.
Durante esta iniciativa conjunta con la Unidad de patrimonio inmaterial del Ministerio de las Culturas, el grupo pircano hizo una donación de ejemplares del libro “Biblia a lo Poeta: Génesis en Versos Chilenos” a Bibliometro. Esta publicación es un trabajo colaborativo de poetas populares chilenos, liderados por don Juan Domingo Pérez Ibarra.
Con esta donación de numerosos ejemplares, los usuarios del Bibliometro, tendrán la oportunidad de conocer este notable trabajo del Taller Pircano. Y para la ocasión, se eligieron extractos de Génesis y Éxodo para ser cantadas o referidas.
Respecto de esta presentación, Don Juan Pérez comenta sobre las diferencias entre el canto natural (“a capella”) y el canto amplificado: “El cantar con amplificación o sin ella, dependerá del espacio donde se desarrolle el canto. Si estamos en un lugar reducido y chiquito, obviamente no se necesita amplificación. Pero el hecho de estar en un lugar grande, con ruido ambiental considerable como es una estación de metro, y una muy concurrida, hizo necesario una buena amplificación”
Los cantores pudieron interactuar con el público, y mostrar sus instrumentos a las personas que- algunos por primera vez en su vida-, miraban de cerca o escuchaban tocar guitarrón chileno o rabel.
Andrea Lustig y Pablo Quezada, encargados de Patrimonio inmaterial de la Región Metropolitana, valoraron la oportunidad del trabajo conjunto con el taller pircano y manifestaron su voluntad de darle continuidad a la Biblia a lo poeta, con una siguiente edición: Éxodo.
La actividad dejó un positivo balance en todos los participantes.