“Desde un pueblo de cultores
a los pies de la montaña,
una herencia me acompaña
por la vida y sus albores.
Aprendí de los mejores
cantores a lo poeta.
No he de ponerme etiquetas;
juzguen ustedes, mejor…
Ante el selecto auditor,
se presenta Alfonso Ureta”
¿Cómo partió su interés por el canto a lo poeta?
Todo empezó cuando escuché y vi por primera vez un guitarrón chileno. Fue en el año 2004, cuando tenía 18 años y presencié un Encuentro Nacional de Guitarroneros en Pirque que organizaba la extinta agrupación Herederos del Guitarrón, la que posteriormente dio origen a la agrupación Guitarra Grande Pircana, donde actualmente participo como parte de la directiva. Recuerdo que esa vez quedé muy sorprendido por su sonoridad y sus características, pareciéndome, paradójicamente, muy extraña y novedosa la música y los versos que acompañaban. En esa ocasión yo los estaba oyendo, los que oí por primera vez, a pesar de ser una tradición tan antigua y propia de nuestra cultura popular. Por esos años yo ya tenía un profundo gusto e interés por el folklore, por lo que hablé con uno de aquellos guitarroneros de Pirque, Alfonso Rubio Morales, y le manifesté mis ganas de aprender. En esos momentos, nunca imaginé lo maravilloso que es el mundo del Canto a lo Poeta y, poco a poco, me fui interesando más en adentrarme en sus saberes. Puedo decir que fue una experiencia que me cambió la vida.
¿Qué elementos del canto a lo poeta son los que Ud. destacaría como lo más representativo de la cultura tradicional chilena?
Creo que muchos, pero principalmente su carácter comunitario, donde converge la cosmovisión de lo humano y lo divino de nuestra cultura popular campesina. Se comparte, tanto la devoción espiritual como el entretenimiento y la sabiduría al son de una guitarra o guitarrón, donde se reúne la familia y amigos expresando una raíz de identidad que se transformó en una tradición profundamente arraigada en el pueblo.
El Canto a lo Poeta tiene, por definición, tradición oral. ¿Cómo se compatibiliza esa tradición con la publicación de libros sobre esta disciplina?
El Canto a lo Poeta ha tenido un tránsito de ida y vuelta entre la oralidad y la escritura. Si bien su transmisión ha sido principalmente de manera oral entre maestros y aprendices, recordemos que tuvo una “época dorada” a finales del siglo XIX y principios del XX con lo que se conoce como Lira Popular, que eran justamente pliegos impresos con versos que los poetas vendían en las ciudades, anunciada a voz en cuellos por las calles. Muchos de esos pliegos se han conservado en colecciones que son verdaderos tesoros para los amantes y estudiosos de nuestra tradición. Pienso que hay un total complemento entre ambas partes, porque, si bien la disciplina se ejerce de manera oral, las publicaciones buscan descifrar estos saberes y acercarlos a aquellos que puedan ser ajenos a esta tradición, teorizándola y sistematizándola también para su estudio desde la academia.
¿Cómo gestionó Ud. la iniciativa de publicar un libro sobre canto a lo poeta y qué dificultades enfrentó y resolvió?
Primero, fue la necesidad de crear un material complementario para las clases y talleres de guitarrón y canto a lo poeta que comencé a dar hace casi una década. Comencé con unas láminas de apoyo para darle a mis alumnos y así pudieran repasar los contenidos y ejercicios en sus casas. De a poco fui afinando un método donde conjugo la esencia de la tradición oral, tal como la recibí de mis maestros, con la mirada, teoría y sistematización de la música y la literatura académica, lo que adquirí en mi paso por la universidad. En un momento noté que tenía bastante material y luego, consciente de la escasa bibliografía existente al respecto, la que generalmente eran publicaciones con una mirada muy academicista e incluso y hasta elitista. Así fue cómo me surgió la idea de compartir estos apuntes en una edición que fuera más amable para el público común y, así, poder acercar estos conocimientos a gente que no tiene acceso directo a un cultor que lo pueda introducir desde la oralidad, confiando en que el método que implementaba en mis clases era efectivo y didáctico.
Con este propósito, demoré tres años en ordenar las ideas, mientras que me propuse un intenso estudio bibliográfico para complementar mi experiencia de campo al tiempo escribía el texto definitivo. Me surgieron muchas dudas en el camino, las que pude subsanar gracias a la generosidad de variados cultores más experimentados que me compartieron sus visiones y experiencias a través de una serie de entrevistas. Cuando sentí que el documento estaba listo, había que resolver de qué manera podía concretarse su fabricación impresión y distribución. Entonces, postulé el proyecto para ser financiado a través del Fondo para el Fomento de la Música Nacional del Ministerio de Cultura, el que alegremente me adjudicaron el año 2022. Así nació “El Guitarrón Chileno en el Canto a lo Poeta”, libro que fue publicado a través de la editorial de la Universidad Católica, quienes se interesaron entusiastamente en trabajarlo. Con el prólogo del gran Gastón Soublette, hoy el libro está disponible en las principales librerías del país y ha tenido una muy positiva recepción tanto por agentes del guitarrón y Canto a lo Poeta como por académicos, folkloristas, aficionados y público general. Terminando con tu pregunta y ahora viéndolo con distancia, pienso que realmente no tuve inconvenientes para desarrollarlo, todo se dio de manera expedita y cumpliendo los objetivos propuestos. Creo que, porque fue concebido desde el amor y la sincera búsqueda de contribuir a la preservación y proyección de nuestro arte tradicional, el que lamentablemente se ha visto disminuido, por diversas razones a ahondar quizás en otro momento, frente a otros estímulos culturales foráneos o más desechables, en mi visión personal.
Cuéntenos sobre su rol docente: ¿cuáles son los principales desafíos que enfrenta un aprendiz inicial? ¿Qué elementos se requieren para superar dichos desafíos?
Creo que el principal desafío es conectar con el espíritu de cantor a lo poeta. Hay toda una concepción del mundo -una cosmovisión- que se expresa naturalmente a través de su lírica, su musicalidad y en su interpretación. Lo otro es interiorizarse con el estilo y comprender la métrica irregular que tiene el género. No existe un compás ni melodías fijas, como estamos acostumbrados en la música comercial u otras expresiones populares, sino que los cambios armónicos y la figuración de los acordes se van dando según la intensión del momento, los que pueden ser muy variables. Hay algo de improvisación en cada vez que debe dominarse, pero por, sobre todo, debe primar la identidad del intérprete, tanto en el toque del instrumento como en la forma de cantar y de componer sus versos. Lo único que se requiere para superar esos desafíos, pienso a manera personal, es dedicación, amor sincero y un respeto profundo por la tradición Este es un camino largo, el canto a lo poeta tiene más de 400 años de historia en nuestro territorio y siempre podremos aprender algo más de él.
Quiero aprovechar de felicitar y agradecer a la revista La Sinalefa, cuya inédita labor se ha transformado en un vehículo de difusión con un contenido muy trascendental para todos los que somos aficionados a la cultura o a el folklore. Me agradó mucho esta entrevista.